Peligros y ventajas de inflar el precio inicial de la casa que vendes

“Para bajar el precio, siempre hay tiempo”. Esta es una de las frases más comunes con la que un intermediario inmobiliario cierra con su cliente el precio de la vivienda que va a comercializar. Pero al propietario de ese inmueble, ¿le favorece salir al mercado con un primer precio inflado?; esa diferencia, ¿aportará un buen margen para negociar o espantará a posibles compradores?

El mercado de venta de viviendas de segunda mano refleja un sobreprecio de entre el 10% y el 15% con respecto al precio final de venta, según la fuente a que se consulte. El proceso es sencillo: la valoración de la vivienda es 1,000,000 de pesos, el intermediario inmobiliario capta al propietario con una tentadora propuesta de 1,100,000 de pesos, pero finalmente el propietario decide que el precio de salida sea de 1,150,000: “Es lo que pidió mi vecino por su casa hace unos meses”, justifica.

En Alfa Inmobiliaria, vemos que es “una práctica casi obligada, en el que comprador quiere pagar menos de lo que vale, y el propietario quiere cobrar más de lo que vale, pero al final el precio lo pone el mercado”.

¿Inflar el precio favorece al vendedor?

Aporta más desventajas que ventajas. Sobrevalorar una vivienda, inclusive superando los dos dígitos, entidades como la Ciudad y el estado de México, Nuevo León, Jalisco y Querétaro es muy peligroso, debido a que se excluye a muchos posibles compradores por pensar que es inaccesible para ellos y al no venderse la casa, no queda más remedio que aceptar una oferta inclusive por debajo del precio real de mercado”.

Por ello desde Alfa Inmobiliaria advertimos del riesgo de quemar la vivienda: “Cuando se publica por primera vez en los portales, en esos primeros días es cuando se produce el mayor número de vistas. Si estamos muy caros, todas estas personas que la ven la descartarán y ya solo queda esperar el goteo que llegue a medida que se van produciendo las bajadas y en ese proceso muchas personas pueden perder interés por ella”.

¿Una práctica que enturbia el mercado?

Esta práctica resta transparencia y a su vez viene muy bien con el sistema de trabajo de Alfa Inmobiliaria: “Es la diferencia entre hacer una estrategia para vender un inmueble a simplemente ponerlo a la venta, nuestro asesoramiento a los propietarios que confían en nosotros está acompañado de testigos de venta reales de operaciones nuestras, de un profundo análisis de las condiciones de la vivienda, su ubicación, la zona y del mercado.”

¿Debería desaparecer esta práctica del mercado?

Al igual que en Alfa Inmobiliaria, varios expertos coinciden que el regateo inmobiliario es una práctica que, por muy asentada que esté, debería desaparecer: “En la medida en que conozcamos los factores de precio y la necesidad real de venta, podremos potencializar el mejor precio y momento para la venta del inmueble. Contar con una estrategia de venta y mantener informado al propietario es una labor que sin lugar a dudas minimizaría el uso de esta práctica, logrando un beneficio para todas las partes.

Fuente: Idealista.com

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